jueves, 4 de junio de 2009

TEMA: “Jesús, la resurreccion y la vida”
TEXTO: San Juan 11: 25-26


INTRODUCCIÓN:
Cuando Jacob murió en Egipto, su influyente hijo José mandó que los médicos egipcios trataran el cuerpo de su padre como si hubiese sido en egipcio acaudalado (Génesis 50-2-33). El cuerpo de Jacob fue embalsamado y el proceso duró 40 días. Después. José llevó el cuerpo de su padre a la tumba familiar en Canaan. Si Jacob hubiese sido egipcio, lo habrían puesto en un sarcófago con jeroglíficos y representaciones de la vida después de la muerte. Junto al cuerpo habrían puesto comida y bebida y posiblemente sus animales preferidos también embalsamados. Los egipcios no eran los únicos que querían hacer provisión para la vida después de la muerte. Los romanos sepultaban a sus muertos con alimentos. Muchos indígenas americanos eran incinerados con sus armas y cobijas, los médicos orientales todavía ofrecen alimentos a sus antepasados.

El hombre parece tener una certeza innata de que hay vida después de la muerte y un anhelo por esa etapa. Frente a estas expectativas es vital de que hablemos este tema, por lo tanto reflexionemos primero en:

I. LA REALIDAD DE LA MUERTE.

A. La aparente tardanza de Dios. (V. 1-6)

1. Desde Betania a Jesús le mandan a pedir ayuda. Como le llegó la noticia lo moramos, pero Jesús oyó que Lázaro estaba enfermo.

2. Esta familia (María, Marta y Lázaro) era amada por Jesús.

3. Pese a que Lázaro estaba enfermo, Jesús se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Esto para María y Marta implicó “tardanza” para ellos.

4. Jesús fue claro en aclarar que aquella enfermedad no era para muerte, sino para la gloria de Dios.

5. Dios siempre tiene control de todo, las tardanzas de Él para nosotros solo son oportunidades para que se glorifique.

B. La realidad de la muerte.

1. Jesús declara que Lázaro ha muerto. (V. 11-14)

2. A veces en nuestra vida las situaciones se agravan y de no tener cuidado podemos creer que Dios nos ha abandonado, pero al contrario, Dios siempre tiene un propósito.

II. EL VALOR DE LA CONVICCIONES EN MEDIO DE LAS CRISIS. (V. 17-27)

A. Marta reconoce el valor de la presencia de Dios. (V. 21)

B. Marta tiene plena convicción del valor de la oración (V. 22)

C. Ella tenía la esperanza de una resurrección futura. (V. 24)

D. Su fe estaba arraigada en Jesús. (V. 27)

E. Vale la pena creer en Jesús para poder enfrentar las crisis de la vida.

III. JESÚS, LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA. (V. 2)

A. Para todo aquel que cree en Él. (V. 25)

B. Para todo aquel que vive para Él.

C. La muerte física es vencida por Jesús. (V. 43)

D. La muerte eterna es vencida por Él. Aquel que cree en el Señor un día resucitará

CONCLUSIÓN:
Que bueno es saber que aunque la muerte en el presente nos causa tristeza y dolor en el futuro seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos.

¡Creamos y vivamos para Jesús!

Autor: Pastor Walter Valle

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